Historia

Durante los años 20 y 30, Martín Millán (1a. generación) se empeña en aprender música de forma autodidacta, pese a la oposición de su madre, que destruye sistemáticamente el escaso material al que puede acceder con sus mínimos recursos.

Huérfano de padre desde los 5 años, en un escenario tan poco prometedor en los albores de la Guerra Civil, con la total oposición familiar y en un lugar tan aislado como es entonces Vilaxoán de Arousa, el joven consigue, con gran mérito y pese a las formidables dificultades, tocar el trombón de pistones y encontrar un lugar en la Banda Municipal de Vilagarcía, vocación que alternará con su oficio de carpintero.

Con el nacimiento de su hijo se produce la situación contraria, y con enorme intensidad el padre concentra sus esfuerzos en la educación musical de su descendiente.

De esta forma, en los años 50, Martín Millán (2a. generación) destaca como intérprete de Violín en la comarca, siendo muy solicitado pese a su corta edad para las diferentes actividades musicales que se celebran en la zona: coros, zarzuela, actos litúrgicos, pequeños conciertos, etc.

Se produce entonces una situación difícil de entender en nuestros dias, pero comprensible en el complicado ambiente de postguerra. La Diputación Provincial de Pontevedra convoca unas becas de formación, y se desprende inmediatamente que su vigencia será tanto mayor cuanto más los años de estudio que resten por terminar. En este sentido, y ya muy avanzados los de violín, se opta por solicitarla para el estudio del Piano, especialidad en la que es todavía un principiante. Para entonces su padre ya había adquirido un viejo y carcomido piano vertical Chassaigne Freres, y Martín comenzado a recibir lecciones con Angel Brage, en Santiago.

En 1958, y gracias a la beca de la Diputación, Martín Millán (2a. generación) se traslada a Madrid, en cuyo Real Conservatorio Superior de Música tiene como profesores de piano a Pedro Lerma, y a José Cubiles, y en Armonía a Daniel Bravo López. Posteriomente tiene como otros maestros a pianistas extranjeros, como Gilbert Schuchter, Alexander Uninsky y Vlado Perlemuter.

En 1965 ingresa en la plantilla de RTVE, en donde realiza labores de composición y ambientación musical. En esta época lleva a cabo multitud de trabajos en ámbitos como el del teatro, componiendo y seleccionando música para programas tan emblemáticos como los célebres Estudio 1, y en todo tipo de espacios de la emisora, incluyendo cabeceras de informativos y programas de contenido diverso.

En esos años interacciona con los grandes nombres, actores y directores, del género dramático de la época en España, pues es TVE en ese momento un centro que reúne personalidades relevantes en los diversos ámbitos. Directores como Juan Guerrero Zamora o Cayetano Luca de Tena, realizadores como Pilar Miró, dramaturgos como Salvador de Madariaga, divulgadores como Juan Antonio Vallejo-Nájera, o futuros políticos como Adolfo Suárez, entre otras muchas figuras -sin mencionar a la práctica totalidad del plantel de actores de la época-, conformaban el día a día en ese privilegiado ambiente de trabajo que contribuye a su enriquecimiento intelectual.

Al mismo tiempo, continua su carrera de conciertos, mayormente como solista, pero también en el ámbito de la Música de Cámara, destacando especialmente sus giras de conciertos con el flautista Rafael López del Cid, con el que estrena muchas obras dedicadas a este gran intérprete.

En 1972, Martín Millán y su socio el compositor Alberto Martínez-Peyrou, fundan en Madrid el Instituto Tomás Luis de Victoria, el que sería el primer centro no oficial (es decir, privado) reconocido en España, cuya sede se establece en el número 3 de la calle Independencia, muy próximo al Real Conservatorio. Este centro no solo es de formación Musical, sino también de Arte Dramático.

Premiado en el Concurso de Piano Paloma O’Shea, paulatinamente va dejando su actividad concertística, cada vez más condicionada por su intensa labor en TVE y la enseñanza.

En 1980, desencantado por el clima de competición en TVE y la pugna por los derechos de autor, busca una vida más relajada regresando a Galicia, continuando su actividad en TVE en el centro territorial con sede en Santiago de Compostela, que entonces se encuentra ubicado en el bajocubierta del Pazo de Raxoi. Con ello renuncia a una actividad y a los ingresos muy apreciables derivados de la Sociedad General de Autores, SGAE, de la que entonces ya hace tiempo es Socio de Honor. Al mismo tiempo comienza a impartir sus clases en su localidad natal, Vilaxoán de Arousa.

Ya instalado en Santiago de Compostela, a partir de 1982 colabora con el Conservatorio de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago, sin más propósito que el de contribuir a fomentar la enseñanza musical, y con una contraprestación económica reducida. En esos años, y como consecuencia de su labor como director del Conservatorio, la institución experimenta un empuje formidable, consiguiéndose el reconocimiento del Grado Superior por primera y única vez en la capital de Galicia, y estableciéndose hasta un total de 15 filiales en poblaciones muy distantes, entonces carentes de las facilidades de proximidad de hoy en día. Esta proliferación de delegaciones permite estudiar música a cientos de alumnos en Galicia, y sostener de forma suficiente la economía de esta entidad sin ánimo de lucro en aquellos años.

A finales de los 80 da por concluída su etapa en el Conservatorio de Santiago, y funda en Vilagarcía de Arousa el Centro Autorizado de Enseñanza Musical que lleva su nombre. Inicialmente ubicado en la calle de la Baldosa, posteriormente se traslada a un local mucho más grande que constituye su emplazamiento actual, en la Avenida de Agustín Romero.

Su intensa actividad docente ha traspasado en ocasiones nuestras fronteras, impartiendo alguna Masterclass en instituciones como el Conservatorio de Amsterdam.

A día de hoy, y como resultado de tan intensa y dilatada labor, numerosos alumnos suyos ejercen como profesores en diferentes Conservatorios públicos y privados, y Centros de Enseñanza distribuidos por toda España.

Galimusic

Al margen de estas actividades, en 1989 funda en Santiago la empresa Galimusic S.L. El objetivo inicial era suplir la carencia de un lugar especializado en donde adquirir partituras, pues las dos tiendas existentes en la época en la ciudad no abarcaban esta faceta.

Para ello se cuenta inicialmente con un inmenso local de cerca de 400 m2, que en Septiembre de 1990 abre por primera vez sus puertas al público, y la colaboración como suministrador principal de Real Musical (instrumentos y ediciones musicales) y su subsidiaria Spa Music (pianos), con cuyos fundadores Martín Millán había establecido una relación de amistad en sus años de estudio en el Conservatorio de Madrid.

Un enorme trailer descarga, entre gran expectación, una gran cantidad de material musical e instrumentos de todo tipo, entre los que se encuentran más de una veintena de pianos verticales y de cola de las marcas representadas por el grupo. A partir de entonces Galimusic S.L., que explota el nombre comercial Real Musical para Galicia, distribuye la marca checoslovaca Petrof y sus derivadas Weinbach, Rosler y Scholze, así como la coreana Young Chang, las prestigiosas Bosendorfer y Grotrian Steinweg, y las marcas soviéticas de pianos de estudio como Cherny, Etyde, Lirika, Riga o Chaikovsky, muy económicas y entonces aún en boga por la todavía inexistencia de los pianos digitales.

Con esta variada oferta de pianos, instrumentos musicales y accesorios, y el más amplio catálogo de literatura musical, con decenas de miles de referencias, Galimusic se convierte instantáneamente en la mayor tienda de música en Galicia.

A mediados de la década de los 90 el sector de los pianos experimenta una enorme crisis comercial, de la que nunca ha llegado a recuperarse, reduciéndose las ventas en más de un 75%, y produciéndose una transformación profunda del sector, que ha llevado a una reducción drástica en el número de marcas representadas en nuestro país. Hacia 1995, por otra parte, comienzan a desaparecer los pianos rusos, que empiezan primero a encontrar la competencia de los primeros pianos de producción china de cierta calidad, y posteriormente la de los digitales.

Es en esa época cuando Galimusic comienza a comercializar los pianos digitales de la marca Kawai, contribuyendo desde entonces a la fuerte expansión de sus modelos en la zona gracias a la promoción y fuerte inversión en exposición, y al excelente cuidado que el fabricante confía en estos nuevos instrumentos.

En 1997, tras 7 años en el local original, la sede se traslada al actual emplazamiento en el número 11 de la calle Curros Enríquez.

A principios de los 2000 su principal proveedor, Real Musical, desaparece, y Galimusic comienza a adaptarse al cambio de distribución, obteniendo los instrumentos a través de nuevos proveedores y complementando su oferta con nuevas marcas. En esa época se produce la importación a gran escala de pianos totalmente restaurados, y paralelamente se comienza la distribución de los pianos Yamaha y los de la casa italiana Schulze Pollmann.

En 2006, con la colaboración de sendos socios técnicos e industrial, se comienzan a producir en China en pequeñas cantidades unos diseños de piano de origen alemán en diferentes tamaños, que por su acierto técnico y buen control de calidad adquieren rápidamente gran aceptación. La oferta de verticales se compone inicialmente de los modelos 109, 115 y 122, concentrándose actualmente en los 122 y un nuevo modelo 126. Respecto a los pianos de cola, se consigue fabricar un diseño de 160 cms. de excelente calidad acústica y precio muy competitivo.

Por otra parte, el aumento considerable de los precios y la creciente inconsistencia de calidad entre muestras de los pianos usados importados que encontramos en el mercado nacional, principalmente de las marcas más conocidas, motiva que se tome la decisión de abandonar este tipo de producto, salvo en los casos de las contadas unidades que se pueden obtener de proveedores oficiales y que puedan merecer nuestra garantía.

A partir de 2016 Galimusic complementa sus instalaciones con una gran nave para almacén, exposición y taller, que resuelve sus necesidades de espacio de forma definitiva. Ubicada en las afueras de Santiago, esta infraestructura que ocupa cerca de 1.000 m2. de superficie entre sus diferentes áreas, pretende ofrecer al visitante una variedad lo más amplia posible de instrumentos entre los que poder encontrar el que mejor cubra sus necesidades.

No dude en ponerse en contacto con nosotros sin compromiso alguno, sea cual sea su necesidad relacionada con la música.